miércoles, 3 de agosto de 2011

El sonido de los besos.

Me miró de tal forma que me sentí desnuda por un instante. Sus ojos se clavaron en mí.
Él se me acercó sin decir ni una palabra, fue en ese momento en el que me acarició la mejilla y rozó sus labios contra los míos. Se me cortó la respiración.
Lo besé y descubrí un mundo nuevo. Él me estrechó contra su pecho con tanta fuerza que me sentía inmovilizada, pero sus manos empezaron a desplazarse por mi espalda haciendome sentir una extraña sensación de placer, con un solo roce. Dejé caer la cabeza hacia atrás, suspirando y me besó el cuello. Deseé que no se detuviera. En ese instante mi cuerpo cada vez me pedía más. La lujuria de apoderó de nosotros.

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