Las cadenas que rodean sus manos cada vez aprietan más, le dejan marcas y su piel cambia de color.Ella intenta desatarte a ciegas, intentando quitarse las cadenas tras su espalda sin ningún rasguño pero es imposible, siempre alguna herida queda, profunda o no.
Hasta que consigue soltarse y quedar libre. En ese momento siente que le falta algo , se siente vacía y no sabe que camino tomar.... Se le ocurre vovler a esa silla y atarse de nuevo a ella para sentirse más segura, para tomar el camino más fácil, pero una vez rota la cadena el candado no cierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario