miércoles, 23 de febrero de 2011

Él

Él es mi amigo, él me ha ofrecido el hombro para llenarlo de lágrimas, él ha sido capaz de hacer que una sonrisa se asomara por mis labios, él ha estado a mi lado en cada momento. Pero poco a poco vas observando las cosas desde otro punto de vista y empiezas a imaginarte cosas que jamas se te podría haber pasado por la cabeza. Piensas que después de todo él te ha demostrado que te quiere y empiezas a sentir cosas inexplicables hacia él. Piensas que solo es un ilusión y que dejando pasar el tiempo volverías a estar como antes. Pero entonces.... lo ves venir desde lo lejos, acercándose poco a poco y cuando lo tienes enfrente ya no sabes ni que decir.
Los labios los quieres usar para otra cosa y no precisamente para hablar.

lunes, 21 de febrero de 2011

Te odio.


Odio esa perfección tan odiosa que me hace sentir inferior a ti con tan solo ver esa mirada. Odio querer a una persona más de lo que una se puede querer a sí misma. Odio mirarte con tan buenos ojos y no encontrar ningun defecto por muy cabrón que seas. Pero incluso tus desprescios hacen que me resultes más interesante.
Odio que seas el protagonista de mi vida y de mis sueños. Odio que lo signifiques todo para mi. Te odio.

martes, 15 de febrero de 2011

Sentirse atado.

Las cadenas que rodean sus manos cada vez aprietan más, le dejan marcas y su piel cambia de color.
Ella intenta desatarte a ciegas, intentando quitarse las cadenas tras su espalda sin ningún rasguño pero es imposible, siempre alguna herida queda, profunda o no.
Hasta que consigue soltarse y quedar libre. En ese momento siente que le falta algo , se siente vacía y no sabe que camino tomar.... Se le ocurre vovler a esa silla y atarse de nuevo a ella para sentirse más segura, para tomar el camino más fácil, pero una vez rota la cadena el candado no cierra.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Hechos

Despues de ese te quiero que hizo que te quedaras mudo, mis pies quisieron salir corriendo. Pasaron 10 minutos sin ninguna palabra que se la pudiera llevar el viento, tu boca medio abierta con la mirada perdida y los ojos como platos. Ese silencio iba comprimiendo mi alma poco a poco, con cada tictac del reloj. Parpadeé unas cuantas de veces sin quitarle la vista de encima, esperando una respuesta.
Me levanté del suelo para dejar de presionarle, pues pensé que la tensión la privocaron mis estúpidas palabras.
Antes de cruzar la esquina de quella callejuela, alguien agarró mi mano con delicadeza pero a la vez hizo que me diera la vuelta bruscamente sin poder identificar al la persona y encontrandome con un beso inesperado. Me dí cuenta de que sí, era él... él era el que me estaba besando en ese momento. Creo que su forma de decirme te quiero era más convincente que la mia. En ese momento me dí cuenta de que las palabras no significan nada, son los hechos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El silencio ensordecedor.



















Esa persona capaz de hacer que el silencio sea cómodo,
mientras dejan que sus miradas hablen por sí solas y sus manos se entrelacen inconscientemente sin apartar la vista el uno del otro. Unas sonrisas se escapan de sus labios. Ruth soltó una pequeña carcajada bajando la cabeza y Carlos sin querer dejar de ver sus preciosos ojos verdes le cogió suavemente la barbilla para hacer que sus miradas volvieran a conversar.
El frío hizo que Ruth se acurrucase en el pecho de Carlos, y pudo escuchar como su corazón se aceleraba cada vez que ella le apretaba cuando venia un pequeño viento. Él la rodeó con sus brazos, convirtiéndolo en un cálido abrazo. El frío dejó de ser un problema, el silencio era ensordecedor y sus miradas dejaron de estudiar. Ruth, mientras se acomodaba en el pecho de Carlos, repasaba con el dedo índice las letras de su sudadera, Carlos la contemplaba por encima de su cabeza olvidando todos sus problemas y deseando que ese momento no acabara nunca.