Quizás su boca no quiere decir nada, pero su mirada habla por si sola.
Las lágrimas de la desolación recorren sus mejillas coloradas, cayendo en cascada hacia el suelo.
-¿Porque no le dije que le quería cuando tuve ocasión?
Se pregunta a sí misma.
-¿Porque no le pude demostrar lo mucho que me importaba?
-¿Porque se ha ido sin avisar?
-¿Porque él?
Las dudas invaden su cabeza, llevándola al extremo de la angustia. La muerte de Lucas ha hecho darse cuenta de lo mucho que se arrepiente de no poder haber sido sincera con él.
Reichel se siente culpable.
Ayer iba decidida a decirle que lo que ella sentía no era solo cariño, que le amaba. Al despedirse, ella se dio cuenta de que el tiempo se le escapó de las manos y que ya no era buen momento para soltar chorradas, asi que lo dejó para otro día.
Piensa que si en ese momento llega a hacer lo que llevaba esperando decirle durante 3 mese y medio, no se habría encontrado con ese conductor borracho que iba haciendo ziza en medio de la autopista, causando su muerte y a la vez llevándose dos vidas. La de Lucas y la de Reichel.

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