viernes, 1 de julio de 2011

Historia de una noche.

En plena noche, mientras la luz de la luna entra por la ventana de su habitación, iluminándola paulatinamente hasta que sus ojos se acostumbran y son capaces de ver todo lo que hay en su alrededor claramente, sin ningún esfuerzo.
Hasta entonces ella no tiene sueño, pero una vez que mira al techo empieza a caer rendida por la pesadez de sus párpados.
Y empieza a soñar, a soñar con cosas inexplicables, cosas que una vez despierta se olvidan o cosas imposibles de olvidar. Sueña con momentos del pasado, incluso con cosas que puedes llegar a pasar.
Pasan ocho horas de dulces sueños, pero el despertador suena como todas las mañanas siendo apagado a ciegas y con una sola mano. Ella se levanta bien despeinada tras dar demasiadas vueltas en la cama y con una sola camiseta que le llega por las rodillas.
Se acerca a la cocina a prepararse un café bien caliente para que la cafeína la despierte aun mas que un simple despertador que lo único que hace es recordarte que tienes que ir a trabajar. Va al baño, se lava la cara y se prepara para seguir con su repetitiva rutina.

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