En plena noche, mientras la luz de la luna entra por la ventana de su habitación, iluminándola paulatinamente hasta que sus ojos se acostumbran y son capaces de ver todo lo que hay en su alrededor claramente, sin ningún esfuerzo.
Hasta entonces ella no tiene sueño, pero una vez que mira al techo empieza a caer rendida por la pesadez de sus párpados.
Y empieza a soñar, a soñar con cosas inexplicables, cosas que una vez despierta se olvidan o cosas imposibles de olvidar. Sueña con momentos del pasado, incluso con cosas que puedes llegar a pasar.
Pasan ocho horas de dulces sueños, pero el despertador suena como todas las mañanas siendo apagado a ciegas y con una sola mano. Ella se levanta bien despeinada tras dar demasiadas vueltas en la cama y con una sola camiseta que le llega por las rodillas.
Se acerca a la cocina a prepararse un café bien caliente para que la cafeína la despierte aun mas que un simple despertador que lo único que hace es recordarte que tienes que ir a trabajar. Va al baño, se lava la cara y se prepara para seguir con su repetitiva rutina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario