martes, 3 de enero de 2012

Un color espejo.

Sus ojos son como dos estrellas caídas del cielo, posadas en su pupila. Con un color difícil de diferenciar, porque al mirarlos me reflejo en ellos como si mi mundo residiera dentro de ellos.
Es increíble como su mirada puede robarme una sonrisa , una sonrisa inevitable.
Adoro su forma de apartarme el pelo de la cara, una forma tan... delicada y cariñosa, sin apartar su mirada de la mía. Adoro que diga "Ai mi niña", mientras me coge de los mofletes con una sola mano.
Me encanta que me dé un beso cuando me cruzo de brazos y digo NO con voz de niña chica.
Pero no hay nada mejor que el sabor de su risa en mi boca. De su felicidad.

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