Esas miradas que hablan por si solas, que piden a gritos socorro, o que susurran un te quiero. Miradas que te ayudan a expresar lo que con palabras no puedes decir. O miradas que te llevan la contraria haciendo que te delates a tí mismo. Miradas tristes, alegres, furiosas,aterradas,incluso ahogadas por sus propio llanto. Miradas perdidas que no saben donde fijarse. Miradas que varían desde muchos puntos de vista. Esas miradas con las pupilas dilatadas en la que temes caer y perderte en lo más oscuro. O con las pupilas contraídas en las que ves como a primeras horas de la mañana el sol se refleja en esos ojos marrones caramelizados. No te dejes engañar por las palabras.
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