No hay nada mas que oscuridad. Algo de luz confusa que a duras penas se cuela por la ventana metálica. Y nada mas. De repente sientes el tacto caliente de una mano.De su mano. Luego sus brazos, que se cierran sobre tu cuerpo en un cálido abrazo. Te giras sin prisa para encontrarte con su olor a frambuesa, y sus labios de caramelo. Y poco a poco, desde el primer beso, va creciendo en ti una loura, una pasión irrefrenable y que te va dejando poco a poco sin control a merced de tus deseos o caprichos. "Te adoro", suena su angelical voz, mientras besas su cuello de cisne. "Te deseo", tu respuesta, que hace que ella se mueva más deprisa, más locamente. Un beso más y acabaras por volverte loco. Y entonces su boca se cierra sobre tu cuello. Cierras los ojos intentando parar, pero es imposible. Habría que ser de roca e hielo para no sentir algo por esos besos que bajan de tu cuello hacia el tronco. Y es tan fácil como que te dejas llevar, y tus manos y tu boca se mueve sin control, y sin pensar en las consecuencias, y en tu cabeza un pensamiento: "Ayúdame a pecar"... todo a oscuras sabe mejor....Y la monótona alarma del móvil suena otra vez, y te despiertas con la boca abierta, las manos temblorosas, y el corazón a cien, oliendo a ella. Pero a tu alrededor todo es oscuridad, un reloj con alarma y una cama vacía. Y piensas... ¿sueño o recuerdo?.... bendita locura de la que me haces partícipe... te adoro...
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