La niebla se desvanece ante sus ojos, mientras sujeta la taza de café ardiendo tras la ventana de su dormitorio, en un 8º piso. Observando como lentamente se aprecia la Catedral de León. Esa niebla espesa y blanca a ras del suelo le recordaba las noches frías de invierno del año pasado. Un pasado que aún le duele recordarlo, pero que es incapaz de olvidarlo. La sonrisa de Lucas estaba grabada en su cabeza, al igual que la forma en que la miró por última vez. Esos ojos verdes que consiguieron enamorarla un día.
Pero ella parpadea varias veces, y consigue tomarse el ultimo sorbo de café, afrontando la realidad y cerrando las cortinas.
Intenta evitar esos recuerdos que le comprimen el alma, buscando algo o alguien que le ayude a desanudar la garganta, que por no llorar se ahoga en su propio llanto contenido. Pero aun no lo ha encontrado.
